20131031

Una asociación de mujeres gordas denuncia a Lagerfeld por insultarlas

se va a armar la gorda..


Una asociación de mujeres gordas denuncia a Lagerfeld por insultarlas

Una asociación dedicada a luchar contra la discriminación de las mujeres obesas anunció este martes que ha denunciado al modisto alemán Karl Lagerfeld por haber dicho en televisión que "nadie quiere ver gordas en las pasarelas" y acusar a las personas gruesas de incrementar el déficit de la seguridad social.

La presidenta del colectivo 'Guapa, gorda, sexy y lo acepto', Betty Aubrière, y el Comité Miss Ronde France han cursado una denuncia contra el modisto de Channel por "declaraciones difamatorias y discriminatorias contra la comunidad de mujeres gordas", indicaron a los medios locales. "Hace falta que cesen los insultos por parte de personajes públicos", asegura Aubrière.

En una emisión televisiva en la cadena D8, el singular creador de moda dijo que las gordas no encajan en los desfiles, les acusó de "falta de disciplina" y sostuvo que "el agujero de la seguridad social es también por todas las enfermedades que sufre la gente demasiado grande".

Una de las presentadoras del programa Le Grand 8 recriminaba al modisto que en su libro 'Le monde selon Karl' (El mundo según Karl) fuera tan duro con las personas obesas y le recordaba que no se elige ser gordo o delgado. En aquel libro, el diseñador aseguraba: "Nadie tiene ganas de ver a mujeres gordas sobre las pasarelas. Son las mujeres gordas sentadas con su paquete de patatas ante la televisión las que dicen que las modelos delgadas son repugnantes. La moda es sueño e ilusión".

"Es verdad, no se elige [ser gordo]. Pero un poco de disciplina alimentaria aliviaría a la seguridad social", contestaba entre bromas el diseñador, luciendo sus sempiternas gafas de sol, su esmoquin negro y su melena blanca recogida en una coleta.

Se trata de un tipo de declaraciones que se juzgarían "inaceptables si se lanzasen contra los homosexuales, por ejemplo", declaró Aubrière al diario Le Sudouest.

"Puede ser terrible para las adolescentes que lo escuchen. Son frágiles y esos programas tienen mucha audiencia", agregó la presidenta de la asociación, que considera que las palabras de Lagerfeld son "malvadas y falsas". Antes de cursar la denuncia, el colectivo envió a Lagerfeld una queja con 500 firmas.

El diseñador y fotógrafo perdió muchos kilos en muy poco tiempo. Famoso por sus frases provocadoras, ha asegurado que su "única ambición en la vida es llevar vaqueros de la talla 30. No he hecho régimen para que me metan mano ni para ser sexy. Quería ser una buena percha", aseguraba en su libro.

20131030

La carrera de la vida o la muerte: 300 metros contra un jardinero





La carrera de la vida o la muerte: 300 metros contra un jardinero

La ley del fratricidio impuesta por Mehmed II, sultán del Imperio Otomano, intentaba evitar las guerras civiles, como le había ocurrido a su abuelo Mehmed I, entre los posibles herederos al título de Sultán. Por esta ley, cuando era nombrado un nuevo Sultán, todos sus hermanos sobrevivientes eran estrangulados con una cuerda de seda. La mayor matanza tuvo lugar en la sucesión de Mehmed III, cuando 19 de sus hermanos fueron asesinados. Esta práctica fue abandonada en el siglo XVII por Ahmed I y sustituida por la prisión en la Kafes, “jaula”, un conjunto de habitaciones en el palacio de Topkapi (Estambul) donde los posibles sucesores al trono se mantenían bajo arresto y en constante vigilancia.

si esto hacían con los miembros de su familia, qué no harían con sus enemigos… En tiempos de Selim, apodado el Severo, en un período de 8 años ordenó la muerte de siete visires y otras 30.000 ejecuciones menores. Así que, lo lógico por la alta demanda de trabajo, habría sido crear un cuerpo específico de verdugos, pero ya tenían uno que se dedicaba a “podar y arrancar las malas hierbas“… los bostanci (“jardineros”). Los bostanci, cuerpo compuesto por unos 5.000 hombres, tenían tres funciones: guardia personal del Sultán, verdugos y el mantenimiento de los jardines de palacio.

La sentencia se comunicaba al reo mediante un curioso ritual: el bostanci le entregaba un sorbete, si era blanco se le perdonaba la vida pero si era rojo se le ejecutaba rápidamente (normalmente decapitación). Si el reo era un funcionario de alto nivel (visir, eunuco…), debía ser tratado directamente por el Bostanci Basha (el jefe de los jardineros) y, además, aunque el sorbete fuese rojo todavía tenía una oportunidad para salvar la vida: la carrera de la vida o la muerte.

El condenado a muerte y el Bostanci Basha debían competir en una carrera de unos 300 metros, desde los jardines de palacio hasta la Puerta del Mercado de pescado, en la zona Sur del palacio de Topkapi. Si ganaba el condenado se le conmutada la muerte por el destierro. Si, por otro lado, ganaba el Bostanci-Basha, allí mismo era ejecutado y su cuerpo arrojado al mar.

El último hombre que salvó su vida, al ganar esta carrera de vida o muerte, fue el gran visir Hacı Salih Pasha en noviembre de 1822.

20131029

sacado de forollorones.com

sacado de forollorones.com


«¡Nadie me entiende en esta ciudad, llamen a la Policía!»

ah, ¿pero hay hoteles en Ourense?


«¡Nadie me entiende en esta ciudad, llamen a la Policía!»

«¡Nadie me entiende, nadie me entiende en esta ciudad, llamen a la Policía!» De este modo, aunque en un perfecto inglés, se presentó un turista californiano en la Oficina de Turismo de Ourense, ubicada en los jardines de Padre Feijoo. Visiblemente molesto, el viajero americano exigió al personal de esta oficina municipal la presencia policial. Pese a los intentos por calmarlo realizados por el personal turístico, finalmente se hizo necesaria la intervención policial. «Tratamos de calmarlo y de que nos contara cuál era su problema, pero no atendía a razones y lo único que quería era que viniese la Policía. En un primer momento también quiso que le dijéramos donde estaba el Ayuntamiento, pero le explicamos que estaba cerrado y que allí no le podrían solucionar nada», explicó uno de los empleados de la oficina turística que habló con el viajero.

Según relató posteriormente a los agentes, el ciudadano de origen norteamericano provenía de Oporto y había tenido dificultades para lograr un lugar en el que alojarse en la ciudad. Ante su insistencia, los agentes le expusieron varias alternativas para pasar la noche. Finalmente, tras esta conversación con los policías abandonó la oficina turística sin presentar ninguna reclamación.